sábado, 31 de marzo de 2012

Conciencia súbita.


El baño
tornado espontáneo de motivos pasiones risas líricas
en tus manos ágiles juezas madres
lo cóncavo formado oportuno sano
suplí los bares drogas plástico drogas sol
afluentes de mi carozo niño macho
pobres de ellas de mí de ellos de mis pasos
no flota verdad más viva que la bestial incendiaria inocente
el inocuo rayo negro de las formas ríe baila se masturba
( inexperto desangre del verbo puente guía Dios )
buscan libros enfermeros los días brazos comparecencias
mordí el cielo desde el suelo bastardo corrupto enfermo
se yerguen rabiosas cuadrúpedas posesas masculinas
todas tus Espaldas
sus furias ventoleras lobos años.




R.Z

jueves, 29 de marzo de 2012

Amaneceres II


Así,
Dos orbes ricas
Destinadas a nutrir al mundo,
De luces, fuego, caos.
Así,
Dos orbes vírgenes
Ostentan la costilla de Dios
Y el barro de su fin (como idea o armario).
Así,
Dos orbes sanas
Cuestionan la Ley
En pos de independencia:
Será el Tiempo (Dos orbes secas,
Se rinden ante los filos,
Los suyos y los del mundo)
O la Confirmación (una poderosa orbe
decide drenar el mundo del Tiempo)quien hable.
Esto nos trata.


R.Z

miércoles, 28 de marzo de 2012

Amaneceres

Lo puro atraviesa el tiempo
y las ausencias son ajenas,
físicas, plásticas.
Del amor no se extraña un espacio,
una constante
del amor no se extraña un humano
(en los maduros casos).
Del amor se lloran las siestas en la boca,
los pájaros en los ojos,
la espalda tornasol en el ocaso,
las manos pianistas, pintoras,
médicas, brutas,
los torsos vigías.
Del amor amor se chorrean vacilaciones
tan pesadas como la estacional escarcha
tan insidiosas como cualquier poema que te conjugue,
astros genuflexos que te interpelan,
instantes que no lamiste.
Del amor viven deidades
que de súbito velados
se perciben frente a frente
con una Orquídea de por medio
y compresas en las manos inhábiles
(en los maduros casos).

                                                                     R.Z

sábado, 3 de marzo de 2012

Desagüe

¡Hambrientos míos!
No permitan definir humano sin cadenas,
Somos hijos del verbo
Y verdugos del vocativo,
Postres del adjetivo rabioso
Al cual pudrimos sus dientes irrefutables
O humectamos sus mejillas.
¡Hambrientos míos!
Lo que aferra el músculo
Se escurre en sus fibras.


                 R.Z