¡Hambrientos míos!
No permitan definir humano sin cadenas,
Somos hijos del verbo
Y verdugos del vocativo,
Postres del adjetivo rabioso
Al cual pudrimos sus dientes irrefutables
O humectamos sus mejillas.
¡Hambrientos míos!
Lo que aferra el músculo
Se escurre en sus fibras.
R.Z
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