domingo, 27 de noviembre de 2011

Abrazar el viento

Ya no respira la herida,
Ya no moja la sangre,
Ya no gotea sobre tu altar
Su jugo primaveral:
El tiempo escurrió lo suficiente
El cándido capullo de tus manos.
Hoy, libre de piedras y días
Te yergues dispuesto a inmolarte,
A bailar,
A arrojar tu mirada al fuego futuro,
Aquel sabio hermeneuta de las flores glaciarias,
A apreciar lo cursi de un eterno instante
Y a llorar sobre la negra arteria de la jornada,
Que se adapta a una silueta,
Que se arrodilla frente la radiante promesa.
Toda la esterilidad de tus costas,
Toda la vulgaridad de tu porte
Ante la motivadora nobleza
De aquella moderna deidad.

                                 R.Z

Foto por Flavia Calise

Bajón


¡ Maldita !
Has podado el ballet.
¿ Qué será del olvido?


R.Z

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tierra de todos

  Existe una cándida cruz, como un rey despótico, un simbionte, una migaja existencial, que vive de nuestro hambre y bebe nuestra sed de laurel vigente en todos los eclipses y seculares festividades.
  Por un brazo de buena vida, su trono es tomado y sus raíces abrasadas por esa cota dérmica de mejilla de recién nacido, con poros de oídos sabios y puños de boca cerrada, enquistada luz mediante en los Parises de la piel, en las revoluciones de los huesos, en los puertos de la carne: en los cauces acuíferos desaguaderos de los altares coercitivos del ser. Amanece paz.


R.Z

domingo, 6 de noviembre de 2011

Sádica amistad

Kraken de manos de agua persuasiva.
Solo tú puedes,
Princesa de pechos apedreados
Y labios mordidos,
Regular nuestro sexo recíproco
Como el buceo.
Enmudeces los fríos,
Guías las pasiones a los cauces adecuados:
Especias sanguíneas sobre tersa piel.
Cuando llegas, cuando callas
Cuando ríes, cuando la masacre efectiva:
Tus aguas fogosas,
Tus codos como flechas.
Ella sabe los porqués y los cómos;
y porta el hueso del mundo.
Las camas a dos aguas me has dibujado.
Te debo mis vidas,
Miserable luminaria.
Fiel miseria.

                                                    R.Z

jueves, 3 de noviembre de 2011

Herencia

¿Podrás en medio de las vanas luces
Desollar ese velo maldito,
(Heraldo de floridas cuencas)
En pos de tus parpados abrir
A la benigna penumbra
Para entregar con niña inocencia
Tu pecho abierto a la plenitud,
Al cristiano placer,
De arropar en tu cofre áureo
La absoluta mesura y belleza del largo de tus piernas?
¿Has pensado cuán inocua será tu mano
Vistiendo el sable que gritará su Dios
Al reducir todo a barro,
A la luz estival e impetuosa
De la joven promesa de oasis sin desierto?
¿Qué tan bello serás
Aquella mañana laureada
Frente al más rojizo y frío sol
Que cargará en su zurda la luna
Y en su diestra todos tus limpios y anacrónicos versos?
¿En cuántas bocas y decisiones trascenderás?


                                                                                                                                   R.Z

martes, 1 de noviembre de 2011

Cielo rapaz

                                                                   Foto por Flavia Calise

El claro dragón en tu ojo indescifrable
Presente siempre
En tu costillar vivo aún sobre la alfombra
Yace en los barcos, bosques, utopías mancas,
Concesiones de sal henchidas de amor
Bordeando el polémico labio del orgullo:
Como sabios fragmentos
Del espejo eterno e inocente
De todas tus caderas circunscriptas a mi vaivén.
El vientre nupcial de nuestros vientres,
Sus nutritivas manos,
Padecen el cáncer de las fotos gloriosas,
De tu maternal bramido
Adormeciendo mis tempestades.
El impetuoso árbol ya no ennegrece mi zaguán,
Era más de tu arte.

                                                                                                                        R.Z


lunes, 31 de octubre de 2011

Cena

Racconto sanguinario.
Te bebí obseso,
Ininteligible cataclismo,
Ciento ochenta y siete pozos
En donde el tiempo,
Fantasía desbaratada,
Se mensuraba en función
De la vigilia fabulosa
De tus brazos.



                                   R.Z

domingo, 30 de octubre de 2011

Mancos

                                                               
Ficciones fatídicas de algún Dios.
Aguas
Sangres
Voces
Fustas
Estériles todas:
Chispas viles.
La verdad sucede en los ojos
Sometidos a la piel
Y muere
En los filtros divinos de ella.


                                                           R.Z

Foto por Flavia Calise