Kraken de manos de agua persuasiva.
Solo tú puedes,
Princesa de pechos apedreados
Y labios mordidos,
Regular nuestro sexo recíproco
Como el buceo.
Enmudeces los fríos,
Guías las pasiones a los cauces adecuados:
Especias sanguíneas sobre tersa piel.
Cuando llegas, cuando callas
Cuando ríes, cuando la masacre efectiva:
Tus aguas fogosas,
Tus codos como flechas.
Ella sabe los porqués y los cómos;
y porta el hueso del mundo.
Las camas a dos aguas me has dibujado.
Te debo mis vidas,
Miserable luminaria.
Fiel miseria.
R.Z
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