lunes, 16 de abril de 2012

Premonición

Cuando la rendija de mi pecho sea vagina
cuando la hendidura sobre el poemario sangre
cuando el postigo sea oráculo
cuando el júbilo de los días atemporales
sabré
que habrás pisado el extremo
el polo del manto de mi niño
seguido harás
que libre y encantado
persiga al sol
ávido de todas tus mañanas
con noches repentinas:
me habrás desvirgado

martes, 10 de abril de 2012

Amaneceres III (por el Tiempo)


La aurora no oye tus manos.
La sequía de raíces reitera lo crudo
De los temblores diurnos,
Y lo hará hasta que el tiempo lave sus túnicas.
Corriendo como un ciego
Con el crepúsculo desplomado
Huyes de los hálitos de victorias bien vividas
Que solo encarnan la liquidez
De tus faustos fuegos
Invocando futuros tangenciales,
Sonrisas sin momentos:
Nunca alumbres promesas bailando en la mejor cintura.
El tiempo, la Vida, los Paraísos bíblicos
Se funden en hendiduras
Que las esquirlas del refulgir
Sabrán rellenar.

domingo, 8 de abril de 2012

Resiliencia


En el centro de un mundo
anegado de silencios y ojos secos
se podía ver la órbita elíptica
dibujada por aquellos blancos pañuelos
que eran punta de lanza,
carne de resplandor.
La inefable barbarie y nobleza
de aquellas fundamentalistas del futuro
junto con la estela de lágrimas
que aún guardaban las bondades
de sus pieles,
bordeando la Verdad como constante,
como hacha,
como estupefaciente dilecto
de los verdugos de la Luz,
cundían el Amor 
sobre el Mundo de los Brazos Abnegados.



R.Z

lunes, 2 de abril de 2012

A una mujer.

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no hay
que estar triste si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera
lo inmóvil, ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por qué nombrar el polvo y la ceniza-.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga, esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos, y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía, las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,no nos movemos del terror y la delicia, y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del
balcón, cómo corren las nubes al futuro.
¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té. No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer que se nace o se muere, cuando lo único real es el hueco que queda en el papel, el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.


                                                   Julio Cortazar