Cuando la rendija de mi pecho sea vagina
cuando la hendidura sobre el poemario sangre
cuando el postigo sea oráculo
cuando el júbilo de los días atemporales
sabré
que habrás pisado el extremo
el polo del manto de mi niño
seguido harás
que libre y encantado
persiga al sol
ávido de todas tus mañanas
con noches repentinas:
me habrás desvirgado