martes, 10 de abril de 2012

Amaneceres III (por el Tiempo)


La aurora no oye tus manos.
La sequía de raíces reitera lo crudo
De los temblores diurnos,
Y lo hará hasta que el tiempo lave sus túnicas.
Corriendo como un ciego
Con el crepúsculo desplomado
Huyes de los hálitos de victorias bien vividas
Que solo encarnan la liquidez
De tus faustos fuegos
Invocando futuros tangenciales,
Sonrisas sin momentos:
Nunca alumbres promesas bailando en la mejor cintura.
El tiempo, la Vida, los Paraísos bíblicos
Se funden en hendiduras
Que las esquirlas del refulgir
Sabrán rellenar.

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